Antes de convertirse en huracán, un ciclón tropical atraviesa las etapas de depresión y tormenta tropical, de acuerdo con la UNAM.
La primera es la depresión tropical, cuando el sistema presenta vientos máximos sostenidos inferiores a 63 km/h y desarrolla una circulación cerrada. En esta etapa, los efectos suelen ser de menor intensidad y se concentran en zonas específicas.
Si el sistema continúa fortaleciéndose, se convierte en tormenta tropical, con vientos de entre 63 y 118 km/h. En esta fase ya puede generar afectaciones como daños a la vegetación e inundaciones en carreteras y zonas costeras.
Al superar los 118 km/h, el sistema alcanza la categoría de huracán y puede incrementar su capacidad de generar daños, dependiendo de su intensidad y trayectoria.





