El jugador alemán ingresó como suplente y, cuatro minutos después de entrar al campo, comenzó a tambalearse hasta caer al césped en el minuto 66. El futbolista no tuvo contacto con ningún rival antes de desplomarse.
Los médicos del equipo acudieron de inmediato para atenderlo, mientras sus compañeros formaron un círculo alrededor para protegerlo. Después de varios minutos, Musiala logró ponerse de pie con ayuda y fue llevado al vestuario para ser revisado.
El hecho generó preocupación debido a que apenas tres días antes el jugador también se había desmayado durante el partido contra el Leipzig, después de disputar 15 minutos y marcar un gol.
Tras el encuentro, Max Eberl, directivo del Bayern Múnich, señaló que Musiala se encontraba en el vestuario y que sería el propio futbolista quien explicaría lo ocurrido.





