Asociaciones de hoteles y moteles documentaron entre 20 y 30 casos de “goteras” en Puebla entre 2025 y marzo de 2026
Una sonrisa, una conversación, una copa compartida: así se abre la puerta del secuestro exprés más silencioso de Puebla. Las “goteras” no necesitan un arma para despojar a su víctima de todo lo que trae encima —a veces, hasta de su propia vida—; les basta con una mirada coqueta y unas gotas oftálmicas disueltas en la bebida.
Quienes salen de noche creyendo ser conquistadores; los que se sienten donjuanes capaces de levantar a cualquiera en la barra de un bar, deberían saber que en Puebla el papel puede invertirse en cuestión de minutos: el cazador se convierte en presa y la seducción que creía protagonizar es, en realidad, la trampa que alguien más tendió para él.





